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¡¡Otro gorro para el frio!!

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Hace unas cuantas entradas (el año pasado) os hablé de un "pequeño alijo" de lana traída de Ecuador para hacer unos cuantos gorros para el grupo. Hoy os traigo otro de los resultados.

Tal y como ya hablé cuando empecé a contar mi incorporación al mundo del punto/tricot/calceta/knitting o cómo queráis llamarlo, el mundo de los cruces me ha llamado poderosamente la atención. Por eso, cuando navegaba por ravelry (bendita fuente de inspiración), me topé con este diseño que hoy os traigo. 

El modelo del gorro se llama Koolhaas, y es un patrón de Jared Flood para Brooklyn Tweed. Es como tendemos a encerrarnos en nuestro pequeño mundo, donde nuestro proveedor de lana es nuestra tienda de cerca de casa, y los modelos que trabajamos lo que publican las revistas que tenemos a nuestro alcance. Tener nuestro entorno tejeríl está fenomenal, pero ahí llega  internet haciendo que nuestro "pequeño mundo" tome una dimensión mucho mayor. Así, trabajando con lanas de comercio solidario de Ecuador, he tejido un gorro diseñado por un Americano afincado en Nueva York que creó su propia firma relacionada con el mundo de la lana.


El resultado lo podéis ver en la foto. No me gusta lucir los gorros para posar por aquí, pero queda genial y es la mar de calentito. Quizás con una lana con menos "pelillos" que los de la alpaca este modelo quede mejor definido, pero lo cierto es que el patrón geométrico que da su carácter a este gorro me parece fantástico. He trabajado con las instrucciones del patrón, usando unas agujas de 5.5mm y una mezcla de alpaca y merino de Alpaca Salinerito. Aunque no se trate de un diseño propio (aún es pronto para que me suelte con texturas tan complejas por mi cuenta), comentad que os parece como queda. Si os apetece, os puedo hablar un poco más de este diseñador.

Además, tras descubrir a este autor y su proyecto Brooklyn Tweed, no he podido evitar sentirme aún más atraído por el universo ochos/trenzas/cruces/cables. Hoy todo tiene barras separadoras, y es que cuando entras en esto del punto de la mano de internet y su extensa bibliografía en inglés, es imposible saber con certeza como se llaman las cosas en castellano. En cualquier caso, y solucionada la interrupción de la nomenclatura, en la entrada donde os felicitaba el año os enseñaba un poco de una bufanda que pronto veréis completada. Pues, oh! casualidades de la vida!, está tejida con lana de tweed y es un diseño de Jared Flood, pero tal y como os adelanté entonces, eso es material de otra entrada...

¡¡Espero que nos leamos pronto!! Ahora trato de facilitar un poco más la comunicación con vosotros, a través de facebook, instagram, twitter o tumblr (además de los propios comentarios del blog), así que usad la herramienta que mejor os parezca para charlar conmigo!! Así que solo me resta despedirme: un saludo enorme,
Juan.

PD. Se que lo de las fotos no es lo mío, así que este año, sí o sí, prometo mejorar esta faceta.

Un poco de Knitting...

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Hoy os traigo una entrada para hablar de un gorro. Habitualmente, mi herramienta es una aguja de crochet (o varias, según el caso) Pero, desde hace un tiempo, hago pequeñas incursiones en el mundo del punto.

En mis recuerdos de infancia mi madre siempre ha tenido algún proyecto vinculado a la lana o al hilo empezado. Mi abuela era más de crochet; el punto no se le daba demasiado bien (o sí, a sabiendas que aprendió por su cuenta con dos cañas, y creo que de ahí es de donde viene mi vena autodidacta). No obstante, a mi el punto me resultaba algo aparatoso: tener que abrazarse a dos agujas me parecía muy ortopédico. Un día, registrando rincones en casa, encontré unas agujas circulares que mi madre tenía guardadas en una caja y probé con ellas: todo me pareció mucho más cómodo...

El punto, sin embargo, quedó relegado a un segundo plano: ya tenía nociones básicas de punto, y para mi era suficiente por el momento. Como estaba bien abastecido de prendas confeccionadas con esta técnica, no necesitaba ponerme a tejer para mi. Pero el tiempo pasa, las inquietudes cambian, ves patrones que te llaman la atención y pasa lo que pasa: buscas lana y te pones a tejer en pleno Agosto.

El resultado fue este gorro, tejido con la lana que compré a Nekane para el KAL: Kvothe (...), trabajada con circulares intercambiables haciendo uso de Magic Loop cuando no había hueco, de 4mm y 4.5mm. El modelo, Windschief de Stephen West. Se trata de un patrón sencillo, donde trabajas con puntos retorcidos, y creces y reduces para crear esa forma de onda tan original que da nombre al diseño. El patrón incluye las instrucciones para formar una braga, en lugar de un gorro, pero yo quería un gorro chulo, y no un set (por ahora).

Este invierno, tengo pensado mantener bien calentita la cabeza: me encanta hacer gorros, tejiendo en redondo y sin costuras, sin tener que abrazarme a una aguja de casi medio metro. Ya el pasado invierno tejí unas cuantas prendas, y creo que este no va a ser menos.

¿Que os parece el gorro? Se que la imagen no es nada del otro mundo. De hecho, desmerece un poco al pobre gorro, pero quería enseñarlo cuanto antes, y ya llevaba desde Agosto en el cajón de "borradores pendientes de foto", pero en todo este intervalo de tiempo no he aprendido a hacer una buena foto de un gorro. Además, tratándose de un gorro de estos pequeñitos, que quedan muy ajustados, más difícil resulta capturar su forma sin cabeza dentro...

En unos días os enseño mi cocodrilo, que está deseando que lo veáis, y quizás os enseñe un poco de My Misio. ¿¿Cómo lleváis vuestras tareas de tejer este mes?? Estuve un poco en casa, y mi madre me ha colocado un trabajito extra de ganchillo que va a molar un montón. En facebook, tumblr, twitter o instagram (arriba están los respectivos enlaces) suelo avanzar cosas que no tienen por qué pasar por el blog, así que ¡¡estad al tanto!!

Un saludo enorme, 
Juan.

Se nos hiela el pensamiento...

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Ya sabéis que estoy de exámenes, y por eso no aparezco nada por estos lares... Lo cierto es que entre la facultad, y mi cruzada personal contra la pelusa que vive (aunque yo la desaloje con mucha frecuencia) en mi cuarto, casi no tengo tiempo para tejer... Ahora, si tengo un poco de ocio, aprovecho y leo un rato (no te rompe la dinámica de estudio, y desconectas de los apuntes), o echo una partidilla a la 3DS... Pero, principalmente, leo.

De hecho, ahora me apetece tanto leer que estoy pensando en comprar un libro de tinta electrónica, concretamente un Kindle, y retrasar la compra del tablet que tenía prevista para estas fechas a cuando la tecnología del mercado me permita decidirme. Y como leo, no puedo dejar de recomendaros "El temor de un hombre sabio", de Patrick Roothfus. Es la segunda parte (esperada con ansia desde hace tiempo) de "El nombre del viento". Y si os gusta un poco la fantasía, es una saga imprescindible. Por el contrario, no os recomendaría con mucho énfasis "La biblioteca de los muertos", de Gleen Cooper. Es una novela policíaca al uso, con su trama pseudo-histórica entremezclada, que tarda mucho (para mi gusto) en arrancar. Tiene una segunda parte que, seguramente, leeré cuando me apetezca algo así de ligero...

Pero este blog es de cosas que hice yo, y a eso voy... Una tarde, al volver de un examen (un viernes, para mas señas), no tenía ganas ningunas de ponerme a estudiar más. Así que como venía una ola de frío, me puse a hacerme un gorro de ganchillo (mi primer gorro por siempre jamás...). Un par de tutoriales después, estaba manos a la obra. No salía lo que yo buscaba. Deshacer. Más experimentos. Deshacer. Otro experimento más. Deshacer... Hasta que di con la tecla, y me hice un gorro cuyo efecto imita la pata de gallo (creo que se llama así). El remate, un poco de simulacro de punto elástico de dos agujas, pero tb en ganchillo... El resultado...


Sí. Tiene un pájaro. Gris... ¡Jeje! El gorro fue para Sonia. Sencillamente, pasó por allí en el momento oportuno, así que se sacó un gorro que espero use, y le mantenga la cabeza calentita... Pero no fue la única: Dani, también pasó por allí, y se acabó llevando otro que hice al día siguiente.


Aquí podéis ver ambos gorros, dobladitos de forma práctica. El resumen es que aquí sigo yo, sin gorro alguno, pero habiéndome despejado un rato con el ganchillo y las lanas, habiendo tenido las manos calentitas, y feliz al hacer un par de regalos. Espero que acaben dándoles buen uso... Por cierto, ¿qué os parecen?


Yo, por mi parte, voy a seguir estudiando un rato. Me acaba de salir una segunda nota hace un momento, y ya llevo dos asignaturas aprobadas (bien por mi!!). Ahora, cuando tenga algo libre, leeré 1984, de Orwell, que es lo que me ocupa ahora. Pronto, pasaré del soporte físico al digital en los libros, y pese a que me gusta mucho como huele un libro nuevo, tener un lector digital no evitará que me compre algún que otro libro mas para mis estanterías... 

Nos leemos pronto,
Juan.